Humanistas y Reformistas: legados entre generaciones. La Universidad de Tucumán en 1930 y 1940

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Liliana María Vanella

Resumen

Entre 1930 y 1950 muchos intelectuales europeos llegaron a América huyendo de las persecuciones raciales y políticas del período de entreguerras. Para las universidades americanas, este exilio forzoso significó una oportunidad de fecundo intercambio intelectual. La Universidad Nacional de Tucumán fue una de las instituciones que experimentó un significativo florecimiento académico en las áreas de Ciencias Sociales y Humanidades como producto de ese proceso. Promovido por sus autoridades pertenecientes a la generación de la Reforma Universitaria de 1918, se alentó la convocatoria a catedráticos de origen diverso que suscitó un ferviente clima de formación, aprendizajes e intercambio cultural. Entre ellos, se cuentan el filósofo Manuel García Morente y el pedagogo Lorenzo Luzuriaga, ambos españoles; el sociólogo italiano Renato Treves, los hermanos Terracini y el filósofo Rodolfo Mondolfo igualmente venidos de Italia, y de Francia el politólogo e historiador Roger Labrousse. Nóveles docentes del resto del país, arribaron igualmente a Tucumán contribuyendo a la construcción de aquel proceso modernizador, cuyo legado difundieron a las siguientes generaciones argentinas y de la región. En el presente artículo interesa dar cuenta de los significados de aquella experiencia.

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Biografía del autor/a

Liliana María Vanella, Universidad Nacional de Córdoba.

Doctora en Ciencias de la Educación por la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades María Saleme de Burnichon, CIFFyH. Facultad de Filosofía y Humanidades. Universidad Nacional de Córdoba.